Material e instrumento

«Toda obra humana representa una transacción entre el material y el instrumento. el instrumento no es nunca adecuado al material; es decir; no hay ningún instrumento que no tenga que ser mejorado. Dados los conocimientos humanos actuales, el producto obtenido es un resultado de una mutua limitación, debida a la imperfección del instrumento y a la resistencia del material. Sin embargo, para que el producto no resulto monstruoso es indispensable una correspondencia mínima entre aquél y éste, ya que no resulta posible limpiarse los dientes con una maquina perforadora ni tampoco se puede realizar una operación de cerebro con un lapicero. A veces se intenta hacerlo, pero en tal caso los resultados son muy poco satisfactorios.»
Arriba, una maqueta arquitectónica experimental de Milon Mondic. Justo debajo, un texto de Leszek Kołakowski, en El hombre sin alternativa, hablando de la relación entre izquierda y utopía (¿o es sobre diseño?).
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3 comentarios
David
En la Grecia clásica no existían las utopías sino que éstas son cosas del mundo moderno. Ahora bien, porqué surgen aquí en la modernidad y allí no.
En las sociedades premodernas el individuo y su comunidad política forman un Todo indivisible de manera que la costumbre rige desde fuera el curso tanto de la vida del individuo como del conjunto de la sociedad. Entre la familia y la comunidad política no hay mediación ni escisión ninguna por esto en estas sociedades costumbre-ley-religión son uno.
Esto se rompe con la modernidad: la idea y la praxis de la libertad moderna nace excluida de la participación en los asuntos políticos (polis= la política aristotélica) para centrarse en la defensa de una libre actividad privada: la burguesía nace no reclamando participar en la desiciones políticas ( facultad exclusiva de la monarquía absoluta) sino pidiendo dejar hacer y dejar pasar.
Esto lo comento porque está a la base del origen de la sociedad civil ( exterior a la política ) que es una categoría política que abre una brecha entre la familia y la comunidad política y funda tanto el origen de la sociedad moderna como del pensamiento utópico. Ahora se rompe la comunidad costumbre-ley-religión en esferas escindidas o abstractas: la costumbre/moral queda recluida en la familia; la sociedad civil queda sin moralidad regida por una Ley heterónoma y la filosofía/saber racional sustituye a la religión.
Pues bien, en la Fenomenlogía del Espíritu Hegel sitúa el origen del pensamiento utópico en esta escisión propia de la sociedad moderna (no es casualidad que las utopias sigan el mapa histórico de la modernidad: Norte de Italia en el renacimiento (Campanella) y más tarde T. Moro en Inglaterra (revolución industrial).
En concreto estudia este fenómeno en el capitulo de la Razón: la realización de la autoconciencia racional por sí misma donde analiza, no sin golpes irónicos inolvidables, el periplo psicológico y práctico de las tres formas de la individualidad moderna, que son el hedonista, el virtuoso y el alma bella.
En síntesis, para que exista la Utopía como pensamiento tiene que producirse una ruptura del individuo y su comunidad, propio de la modernidad (del capitalismo). En efecto, en las sociedades pre-modernas el destino del individuo y de la sociedad estaba regido por la costumbre y no existía escisión ninguna. En cambio con la desaparición de las sociedades estamentales y la formación de clases sociales dinámicas el sujeto pierde en el curso de su vida la tutela de la costumbre para realizarse desde sí mismo ( esto da título al capitulo anterior del titulo Razón de la Fenomenologia: la realización de la autoconciencia racional por sí misma).
Esta es la clave del pensamiento utópico: la ruptura del curso de mi vida y del curso del mundo porque será la base sobre la que cualesquiera estas tres formas del individualismo moderno quiera imponer al mundo el curso de su propia subjetividad abstracta, separada de su comunidad.
El pensamiento de Marx no es utópico: supera esta separación moderna a la base del pensamiento utópico y sabe de esta superación. Yo no comparto todo este discurso ni que apoya ni que defiende la utopía. Tampoco esto de totalitarismos genocidas referido a la URSS pero no al capitalismo actual.
Maldemus
O sea, que con Hegel arreglamos todo, qué fácil.
el zurdo
No s´ñe si tiene que ver con algo de esto pero, al ver esas ilustraciones, leer la entrada y después el primer comentario, me ha venido a la mente EL VIENTRE DE UN ARQUITECTO de Greenaway y todas aquellas disquisiciones entre subliminales y explícitas sobre el jacobino geodésico aquel (no recuerdo su nombre).
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