¡Hurra, se terminó la mantequilla!

Leo que un buen fotomontaje debe producir el mismo efecto que un buen chiste. Me gusta uno de John Heartfield, ¡Hurra, se terminó la mantequilla) (1935), en el que se reproduce una cita de un discurso de Goering (el hierro siempre hace fuerte a un país; la mantequilla y la manteca sólo hacen engordar a la gente.), mientras vemos a una familia mordisqueando alegremente hierro, sobre un fondo de papel pintado formado por fotografías de Hitler.

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