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Frases célebres


  • Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.

    Joseph Paul Goebbels. Político alemán.

  • No se puede decir que las consecuencias del accidente del petrolero Prestige puedan llamarse marea negra.

    Mariano Rajoy. Vicepresidente primero del Gobierno español.







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jueves, 28 de noviembre de 2002

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7 comentarios


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alexqk

Repitan conmigo!!!
Mariano Rajoy realiza inteligentes declaraciones.


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srgarcia

Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.
Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.
Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.
Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad.
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(hasta mil veces)


eso es mentira


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juanjo

¿por qué nunca un político puede decir "me equivoqué"? Yo me equivoco muchísimas veces todos los días… ¿Será por eso que no soy político (ni siquiera fui delegado de clase)?


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juanjo

(la verdad es que fuí subdelegado)


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Susana M.

escuché más de mil veces esa frase 'una mentira repetida...' y hasta ahora, siempre había creído que la frase era original de Hitler...


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portishead

De la pornografía como estrategia electoral: Rigoberta Menchú da la mano a Manuel Fraga

Lo que quizá Rigoberta Menchú desconoce es el amor desmedido de Fraga Iribarne por Augusto Pinochet y la defensa acendrada de Augusto Pinochet en boca de Fraga Iribarne. O la firma del presidente gallego en la sentencia de muerte de Julián Grimau. O el folleto, de título Crimen y castigo, que redactó y publicó para justificar el fusilamiento del comunista catalán. O los consejos de ministros de la dictadura franquista donde el que ahora opta a una quinta mayoría absoluta en las elecciones de Galiza asentía y consentía la pena de muerte. O puede que Rigoberta Menchú tampoco sepa nada de los obreros caídos en Gasteiz cuando Fraga Iribarne asumía la cartera de Gobernación, ni de los muertos en Montejurra, ni de su prólogo a un libro revisionista del Holocausto nazi. Tal vez nadie advirtió a Rigoberta Menchú del currículum del hombre al que estrecha la mano en una fotografía de periódico del 31 de mayo de 2005. El mismo hombre que elaboró listas negras de periodistas nada más alcanzar la presidencia gallega a finales de 1989 y que ahora llama morralla y porquería a las más de trescientas personas del "mundo de la incultura" que pusieron en marcha la película colectiva Hai que botalos (Hay que echarlos). Ni un sólo amigo o asesor o compañero o camarada avisó a Rigoberta Menchú de la obscenidad de su gesto, de la complicidad de su mano dada con las formas más oscuras de la democracia representativa. Del favor que otorga esa fotografía a uno de los personajes más siniestros de la política española de este siglo.


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portishead

Lo que quizá Rigoberta Menchú desconoce es el amor desmedido de Fraga Iribarne por Augusto Pinochet y la defensa acendrada de Augusto Pinochet en boca de Fraga Iribarne. O la firma del presidente gallego en la sentencia de muerte de Julián Grimau. O el folleto, de título Crimen y castigo, que redactó y publicó para justificar el fusilamiento del comunista catalán. O los consejos de ministros de la dictadura franquista donde el que ahora opta a una quinta mayoría absoluta en las elecciones de Galiza asentía y consentía la pena de muerte. O puede que Rigoberta Menchú tampoco sepa nada de los obreros caídos en Gasteiz cuando Fraga Iribarne asumía la cartera de Gobernación, ni de los muertos en Montejurra, ni de su prólogo a un libro revisionista del Holocausto nazi. Tal vez nadie advirtió a Rigoberta Menchú del currículum del hombre al que estrecha la mano en una fotografía de periódico del 31 de mayo de 2005. El mismo hombre que elaboró listas negras de periodistas nada más alcanzar la presidencia gallega a finales de 1989 y que ahora llama morralla y porquería a las más de trescientas personas del "mundo de la incultura" que pusieron en marcha la película colectiva Hai que botalos (Hay que echarlos). Ni un sólo amigo o asesor o compañero o camarada avisó a Rigoberta Menchú de la obscenidad de su gesto, de la complicidad de su mano dada con las formas más oscuras de la democracia representativa. Del favor que otorga esa fotografía a uno de los personajes más siniestros de la política española de este siglo.


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