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Atalanta

Atalanta, de Vigée-Le Brun

Jacobo Siruela presenta su nuevo proyecto editorial, Atalanta. Me quedo con estos pensamientos del artículo que sobre él publica El País Semanal.

Lo único estimulante hoy es tener la suficiente libertad como para hacer todo lo contrario de lo que marcan los hábitos y pautas editoriales del último cuarto del siglo pasado. Es decir:
— Hacer pocos libros en lugar de muchos. Se trata de elegir, no de abarcar.
— Dedicar todo el tiempo que requiera cada uno de los libros en su realización, en lugar del menos posible ‚ porque es más rentable.
— No seguir las pautas del mercado, sino intentar adecuar al mercado tus propias propuestas.
— No buscar nada nuevo ni original en el diseño, sino algo auténtico y perdurable. Lo nuevo es lo que antes envejece.
— Tratar de buscar belleza, es decir, armonía de formas y colores, frente al relativismo (un poco gregario) de las estéticas instantáneas.
— ¡Guerra al plástico! Es un material anticuado y desagradable. Las encuadernaciones plastificadas son una rémora del siglo pasado. El plástico representa el triunfo de lo funcional frente a lo sensual. Y la sensualidad es el mejor acompañante de lo intelectual.
— Revindicar la encuadernación en papel, un material más acorde con el sentido del tacto. Estudiar a fondo todos los problemas que esto puede producir para la durabilidad del libro.
— Estudiar que el libro pueda abrirse perfectamente en las manos. (Lo contrario es una descortesía elemental con el lector).
— Cuidar al máximo las tipografías, interlineados, espacios blancos para los dedos, tamaño de la letra, etcétera. Son los fundamentos para un buen uso del diseño.


Tiempo

martes, 4 de octubre de 2005

Materia


Forma

Artículo

Espacio

España

Palabras clave


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9 comentarios


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anam

Acabo de leer este artìculo, y me ha fascinado, que bueno que lo has copiado aquì porque merece ser recordado. Sabes escontre este sitio buscando el de Atalanta, si conces la dirección me la pasas.
...y felicidades por el sitio, esta muy bien :)


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Manuel

¡Este tío va de exquisito total!. Una cosa es intentar hacer cosas decentes y presentar libros interesantes, y otra cosa es vender libros en tiendas de Cristian Dior… Joder, son libros, ¿lo importante está en su lectura, y no en que se presenten como joyas?...aquí está el error… libros- joyas, libros-fetiches, para coleccionistas y fetichistas no para lectores normales… lo que presenta este tío es otra forma de superficialización de la lectura…

Recuerdo un club de Golf, donde me maravillé al encontrar alrededor de las columnas del Hall toda la colección completa de libros de Bolsillo de Alianza Editorial, junto con la colección completa de Clasicos universales de Cátedra… pero ¡qué triste destino!...libros que yo quería leer, todos a mano allí ( pero no en ninguna biblioteca en 100 km a la redonda), y que estaban allí de mero adorno, para darle al Hall un aire snob… pensé que lo más decente que les podía pasar a esos libros es que fueran robados por las personas que quisieran leerlos de verdad, o por ladrones para luego verderlos en algún mercadillo…

Pues idem de lo mismo para este Conde de Siruela, ante tanta exquisitez (los libros costarán un riñon), que se vaya a paseo…


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Manuel

Los muy c… del Club de Golf, habían elegido las colecciones para acoplarlas a la decoración general de la sala, todo muy snob y muy Ikea.

Otra de las cosas que se hacen de notar en este tipo de personas, es la tendencia a encontrar sólo estupendas sus citas y encuentros, sus anécdotas, con personajes y escritores famó-si-si-mos… las vidas de gente así, parece que sólo tienen sentido como una colección de anécdotas con gente estupenda….sólo hablan de cosas así, fijaos en lo que dice este Conde, lleva la aristocracia en la sangre… para estos coleccionistas de anécdotas los personajes del mundo literario son de los más valiosos, por que son de lo más excéntricos…

Quien haya tenido oportunidad de tratar un poco a la alta sociedad se dará cuenta de que ese tipo de humor excéntrico enmascara simplemente el adornarse uno mismo con personalidades, pero hacerlo de manera que con humor y un barniz satírico quede un poco suavizada la pura y dura vanidad. De ahí esa preferencia por las excentricidades y los excéntricos.

Uno de los personajes cuyas memorias me parecieron vomitivas por esto mismo, como una colección de anécdotas con gente famosa, fue Rafael Alberti con su “La arboleda perdida”...

Para esta gente, las personas normales, la vida normal, los hechos vividos fuera del mundo estelar de los famosos, no les sirven como biografía. Nunca hablan de nada de eso. He ahí la verdad de estos intelectuales.
**

jejeje…no había visto las fotos…¡¡vaya nidito de amor!!....curiosamente ese estilo de decoración tan exquisitamente cuidadísimo… esos tonos, esos colores, esos espacios oceánicos, hasta con esculturas….me recuerda al Club de Golf de Sotogrande donde digo que tienen la colección de Alianza…

¿No será que Jacobo funda editoriales para adornar su casa de libros estupendos en consonancia con la decoración?...jejeje…de hecho sale una foto del cuarto donde tiene puestos todos los libros de Siruela…

Vaya con la gente. Sabía que era grave lo del snobismo, pero no pensaba que fuera tanto, y al fin y al cabo lo mejor es exhibirlo al país entero lo exquisito que es uno…


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Insignificante

Amigo Manuel, no hay que llevar las cosas a ese extremo. No creo que la editorial Siruela contribuya a la superficialización de la cultura, como dices. Claro que lo principal es el contenido, la obra en sí, pero una buena edición contribuye, al menos para mí, a incrementar el placer de la lectura. Y sobre las obras que publica Siruela, creo que su labor es necesaria en el panorama editorial español, en el que el criterio de publicación reinante es la mera comercialidad. Puestos a elegir entre el libro como producto de consumo y el libro como obra de arte, me quedo con lo segundo.
Miro los libros que tengo de Siruela y veo obras de Italo Calvino, Alvaro Mutis, o un delicioso libro de viajes escrito en la edad media. Ninguno de ellos es El Código Da Vinci (que también lo he leído), pero eso no me convierte automáticamente en snob, ¿no?


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Insignificante

Por cierto, la web de la editorial atalanta, por la que preguntaba anam, es: http://edicionesatalanta.com/

Saludos


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Hippomenes

Uf! Manuel, gracias por dejarnos ver a través de tus ojos otra perspectiva del artículo que salió en el País. Te aseguro que el contenido de los libros de Siruela, es decir, de la antigua Siruela y de Atalanta, están muy currados, ciertamente a la manera antigua.
Jacobo y su equipo contemplamos los libros como una obra de arte total: texto, tipografía, interlineado, calidad del papel, cubiertas y estamos intentando que los libros no sean caros para que puedan acceder a ellos todo tipo de lectores. Te puedo asegurar que trabajamos muchas horas con todo nuestro cariño para que así sea. Siento enormemente que te moleste, precisamente, lo más superfluo de nuestras personas.
Muchas gracias también a Insignificante por echarnos un capote.


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Juanjo

Hippomenes, muchas gracias por intervenir y, por supuesto, enhorabuena por el nuevo proyecto; he estado echando un vistazo a la web de Atalanta y estoy deseando leer el libro de René Daumal.


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Anam

Gracias, querido Insignificante!


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elena

Tanto Siruela, como ahora Atalanta me parecen todo un acierto. Para mi un buen libro es mas que una joya y como tal todos los detalles cuentan. Aprecio un libro por su contenido pero también por la presentación, la traducción, el papel y hasta los cantos y tapas. Lo que no quiere decir en modo alguno que desdeñe las ediciones de bolsillo.



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